“Y por esa puerta entrarán, y en esa casa morarán, donde no habrá ni nubes ni sol, ni oscuridad ni deslumbramiento, sino una luz constante, ni ruido ni silencio, sino una música constante, ni miedos ni esperanzas, sino una ecuanimidad constante, ni amigos ni enemigos, sino unas constantes comunión e identidad, ni fin ni principio, sino una constante eternidad.”