Se considera que los que cuidan de sus cuerpos hacen bien para sí mismos, pero aquí se nos dice cuál es su tranquilidad, y cual es su ay. Aquí se describe el orgullo, la seguridad y la sensualidad, por las cuales Dios llamará a cuentas. Los pecadores desconsiderados corren peligro en todas partes; pero los que están acomodados en Sion, que son estúpidos, vanamente confiados y abusan de sus privilegios, corren el mayor peligro. Pero muchos imaginan ser pueblo de Dios viviendo en pecado y conforme al mundo, pero los ejemplos de la ruina de los demás nos prohíben estar seguros. Los que se establecen en sus placeres suelen ser indiferentes a los problemas de los demás, pero esto es una gran ofensa a Dios. —Los que pusieron su felicidad en el placer de los sentidos, y ponen su corazón en ellos, serán despojados de esos placeres. Quienes tratan de alejar de sí mismos el día malo, lo encuentran muy cerca de ellos.