La misma omnipotencia, para los pecadores arrepentidos, puede volver la aflicción y la pena en prosperidad y gozo, y con igual facilidad volver la prosperidad de los pecadores insolentes en profundas tinieblas. Los malos tiempos no producirán trato claro; esto es, los hombres malos no. Indudablemente eran malos estos hombres cuando los sabios y buenos pensaron que era en vano hasta hablarles. —Quienes busquen y amen lo que es bueno pueden ayudar a salvar la tierra de la ruina. Nos corresponde suplicar a Dios las promesas espirituales, rogarle que cree en nosotros un corazón limpio y que renueve un espíritu recto dentro de nosotros. El Señor siempre está listo para ser bondadoso con las almas que lo buscan; y entonces se atenderá a la piedad y a todo el deber. Pero en cuanto al pecador Israel, los juicios de Dios habían pasado a menudo por ellos, ahora pasarán a través de ellos.