“En tercer lugar, la oración tranquiliza mi corazón. No puedo preocuparme y orar al mismo tiempo. Hago la una cosa o la otra. La oración me tranquiliza. Reemplaza a la ansiedad por un espíritu calmado. ¡No se pueden dar golpes con las rodillas cuando estamos arrodillados!”
Be the first to react on this!