“En aquel aposento encantado se calculaban las más complicadas cuestiones sociales, se llegaba a resultados exactos y finalmente se resolvían...ojalá se hubiese logrado hacérselo saber a los afectados. Al igual que si fuese factible un observatorio astronómico sin ventanas, y el astrónomo en su interior ordenara el universo estelar con la sola ayuda de pluma, tintero y papel, de igual modo el señor Gradgrind en su observatorio (y hay muchos así) no tenía ninguna necesidad de echar una ojeada a las pululantes miriadas de seres humanos a su alrededor para resolver sus destinos en una pizarra y borrar todas sus lágrimas con un trocito de esponja sucia”